Seguro que en más de una ocasión alguien te ha hablado del inbound marketing y los beneficios que su uso puede traer para el desarrollo de tu empresa.

Hacer que el usuario te encuentre a ti  (que es la definición más básica del inbound) es una de las claves de la optimización web y el posicionamiento en buscadores.

Una oportunidad que ninguna empresa inteligente puede (ni debe) desaprovechar.

¿Hay algo mejor que los clientes vengan a ti y no tener que salir a buscarlos?

Este es el objetivo del inbound marketing, y si esto es positivo ya a primera vista (te ahorras el tiempo comercial), también hay que pensar en términos de fidelidad y posibilidad de compra: si alguien se acerca de manera autónoma (hay técnicas para hacer creer al público que ellos han venido solos, que no les han influido) es porque realmente está interesado en el producto.

Para realizar una campaña de marketing de atracción (inbound marketing), es necesario conocer y entender a las personas que van a adquirir tu producto. Esta es siempre la premisa de la que parten las campañas de marketing online y es muy efectiva. Si tenemos una idea definida del buyer de nuestra marca, podremos dirigirnos a él, utilizando su lenguaje y creando contenidos que le acerquen a nosotros. Como se dice habitualmente, estar en la misma onda.

Conociendo al usuario, crear una campaña de marketing online se convierte en una tarea más sencilla, una vez que le hemos atraído a nuestra web, debemos convencerle para que no nos abandone y se convierta en un cliente potencial.

Cerrar la venta es uno de los pasos más complicados: ten en cuenta que las decisiones de compra se toman en la mayoría de las ocasiones en poco más de 2 segundos y si se solicitan demasiados pasos para efectuar un pago o hay algún problema en este paso, el cliente se irá para no volver (si no, piensa en tu experiencia cuando te ha pasado algo similar). Aquí el inbound marketing sigue trabajando: debemos haber creado un deseo tal que el cliente no tenga en cuenta factores externos.

Una vez efectuada la compra, en el marketing tradicional (outbound marketing), ese lead (persona que ha facilitado sus datos) dejaría de interesar para centrarse en otros posibles compradores. Mientras que con el inbound marketing se buscará convertirlos en promotores de la marca: para poder fidelizar a un cliente debemos demostrar que realmente nos interesa. Esa percepción la consigues gracias a herramientas de automatización de marketing.

En resumen, el inbound marketing consiste en entender y ayudar a los clientes antes, durante y después de la compra. Hacerlos sentir como parte de la empresa y adelantarnos a sus necesidades. Así lograremos la fidelización y que se conviertan en preceptores de la marca.

Si quieres conseguir que tu empresa sea inteligente, generando confianza a tus clientes, empieza a realizar cambios en tus estrategias, aplicando todas las posibles mejoras, para alcanzar las metas que te has propuesto de crecimiento y ventas.

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